domingo, 28 de octubre de 2012
Nostalgia
La soledad quiere que acepte que no me quiero mirar al espejo sin que haya nadie que esté sujetando mi mano, porque sabe que yo intuyo la respuesta que va a demostrarme, que soy un vaso que tiene el fondo roto, que se reboza sin jamás llenarse con todos los sellos explicados de orgasmos traducidos en los diccionarios, que me aprieto de todas las pieles para que mi garganta sienta algo... que alguna medida inventada fue la que tatuó su orna en mis zapatos, que alguna acción que no existía quiso gastarme una broma al resucitar mis perversiones, que me desarma la sorpresa de responder a tantos nombres increíbles que construyen el nexo que me obliga a querer seguir desubicada, a creer que las delicias dejarán de torturarme y las adicciones dejarán de hacer estragos con mis imitaciones de alabanza a todas mis elecciones, que tal vez fui yo la que cansada de tanta lejanía me castigué para no sentirme inquieta, para sentir que sí me involucraba, para olvidarme de las manos en las que me acurrucaba cuando no tenía ecos... y aparentar que no existían o que no me las merezco
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