Brindo para no dormir mas nunca, y que en ese atajo de este insomnio que no me corresponde pueda olvidar la sensacion de mis codos y mis hombros, para retrasar la tentacion de acariciarte en mi espalda y en el perfil de mi muslo izquierdo y mi tobillo acalambrado. Me trasnocho para trasnochar inutilmente lo que se ha nombrado como mi vida, para no existir en los andamios que me susurran al oido en la luz mas brillante que se persigna con su tiempo y espacio compartido. Me trasnocho porque te estoy llamando, porque extraño el gen que desconchabas en mi vientre y mi garganta cuando yo con mil temblores te explicaba mi sentido, cuando yo te lo prohibia y no entendias mis palabras, cuando yo solo te olia pero nunca te escuchaba, cuando mi almohada sabia a azufre y mis muñecas se burlaban del resto de mis brazos, cuando tu me escalabas y yo lloraba enterrada en mi ventana.
Mis poros sangran cafeina, nicotina, dislocaciones y licor muy añejado, sangran tus pronunciaciones y tus apoplejias; mis caderas bailan con tu duelo y mis pestañas con el luto de mi propia decadencia.
Mi colchon es un abismo que me añora cuando exijo otro de los eternos cursos que arrastrabas en mi divagancia, cuando te empujaba y me atormentabas, cuando el dolor era mi desayuno y mi alimento era la muerte, cuando no existia otra fusion que no fuese la mia con mi espejo (imagen fermentada en otra imagen), cuando me bautizabas cada tres minutos y me repartias por lo nacarado de tus dientes, siempre en silencio, siempre resignada a la rebeldia que te demostraba y en la que tu te acomodabas con las intenciones mas efervescentes en esa lucida ocurrencia.
Ahora que me he obligado a transitar por lo que no me he permitido, no me duchas con tu descortes remordimiento, no acaricias el reverso de mi cuello con la oscura luz de tu congoja y tus angustias.
Es por eso y por lo que no quiero ya explicarte que me trasnocho para atormentarme y desplazarme al roce de tus alas de obsidiana, para olvidar mi nombre y la fecha de mi falso nacimiento, para remover mi sed con un mar de arena caliente y retratarte en mi espejismo, retratarte en mis inventos y en mi masoquismo, para creerme y convencerme de que no eres parte de mis convencimientos, que la noche no es mentira y de que no estas circunscrito en mis asilos... de que no te he inventado y que alguna vez has existido
No hay comentarios:
Publicar un comentario