jueves, 30 de mayo de 2013

Tristeza

Te escucho palpitar en el andamio de tu círculo, acomodado como el pupilo de una estela anciana, moldeando al mundo con tu cuerpo y el descubrimiento fausto de tu luna llena. 
Ven y acércate a mi puerta campaneando como un gato tu silencio, ven y cuéntame otra vez como te enseñan a excluirte, como te invitas a romper tu caso y a derramarlo en el jardín de tu escondite. Cuéntame, que permanezco día y noche esperando al marfil de tu perfume, la madera que conviertes en presagio...
Ven que yo también te estoy jugando, que te escucho atravesar mi desamparo mientras sueñas y te hartas de desear algo. Ven que yo también te estoy reflejando en este alud de engaños transparentes, que te da miedo masticar mi nombre porque conoce los detalles que te están hipnotizando. Ven y cae al mismo tiempo que mi lluvia, cae al mismo tiempo que derrumbo los claveles de mis obediencias, cae junto al filo que creé para apuntarte y aterriza en la verbena que comparten los amantes, que si así te recupero, aunque sea sólo en ese instante... podré resucitar mi vuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario