martes, 10 de julio de 2012

A la Lujuria II

No recuerdan cómo apuntarme, prefirieron evitar mis negligencias, ya no recuerdan que era yo quien me agachaba cuando oteaban la maleza.
¿Por qué inventaste el contorno de mis huellas? ¿Por qué me imaginaste oscura y sin destreza? Me hiciste inquieta para atormentarme, prostitua de tus ayunos y tus mantras; dejaste que me lamentara, que mi infancia terminara y que creciera mi apetencia, que sus curvas se amoldaran al resto de mis caderas, que mis labios inclinaran el calor que me quebraba, que me madurara el tacto y añadiera más quemadas a este muslo en rebeldía... y no llega a jamás cansarse, a jamás ignorar mi hambre y socorrer mi otro desgaste... y es que las opciones que me orbitan nunca quieren demostrarse, tuve que hacerme desgraciada para calentar tu oreja, ser demasiado inconveniente para que me sorprendieras, reducirme a mi carencia para que nunca me ignoraras, hacerme adicta a tus maneras para lograr así afirmarme, para que me crearas al tocarme, creer que algo me limitase...

No hay comentarios:

Publicar un comentario