Me encanta la diferencia, me hago fuerte con ella, me conmueve profundamente, su paradoja de contraste, su familiaridad escondida, este impulso básico de contemplarla y de tragarla, de tenerla adentro y verla exhalar luego de su postura erguida, la mezcla exacta entre los dos para borrar las divisiones, la dicotomía falsa.
Me fascinan tus marcas porque es lo único que no puedo alegar tangible en mis problemas. Me saturan tus comportamientos graves, tu partida desnuda, tu cuero cabelludo y tus pies descalzos, en el propio centro de la Tierra. Me aniquilan los espacios en los que te haces presente, las apariciones de tu caminar emancipado, el llamado salvaje hacia la luna llena con tu sangre hervida, con la frente fruncida y el pulular de los dioses y de las otras vidas haciendo nudos en tu espalda, el soporte de mi contenido, el envase recto de la difícil estadía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario